#7 carta
el viernes escrito en las notas del móvil
Buenos días, amigas
Hoy os escribo desde el móvil. La carta que os mando va a ser el volcado de mis notas del móvil del viernes. Son las 11:19 y hasta este momento solo me había bebido un café. Como ahora solo vengo a Madrid de vez en cuando, estoy supeditada a la nevera de Juan. Para desayunar, podía elegir entre hamburguesas de heura, medio limón, pepinillos y queso. Podría haberme hecho una tostada de mantequilla de cacahuete. O una tostada de queso. Porque pan congelado también había. Pero de repente me ha dado la incomodidad de no estar del todo en mi casa. Por eso ahora estoy comiéndome un pincho en mi bar de confianza del barrio.
O igual no era incomodidad y desde el principio quería comerme este pincho. Me gusta volver a este sitio, que es un sitio normal, donde entran a desayunar obreros y vecinas y el café está malísimo. La tortilla está perfecta y hacen molletes con lo que te apetezca.
He pensado unas doce veces que no debería comerme ese pincho. Que ayer ya cené fuera. Que llevo toda la semana sin hacer deporte. Hace 18 años que sé que mi cuerpo podría ser más delgado y yo sería más feliz. Es una creencia con la que convivo y que habitualmente soy capaz de disipar. Pero cuando estoy más pequeña, se me olvida todo lo avanzado. Si no tengo fuerzas para agarrar el sueño y no soltarlo por las noches, estoy como para combatir. Y más en un momento como el que estamos viviendo, este neoconservadurismo en forma de Ozempic y resfrescos con ácido hialurónico que nos trae a todas locas y culpables.
Escribiendo esto me he pasado la parada de metro. La escritura apoderándose de mi vida.
Como decía. Malos tiempos para sentirse tranquila en el cuerpo propio. Me he comido el pincho y lo he disfrutado. Está bien. Prefiero la incomodidad. Es una forma en la que he conseguido conciliar. Elijo un pequeño malestar frente a la violencia no escogida.
Estoy ya en la línea correcta y pienso en las vacaciones. Este verano voy a descansar. No me acuerdo de la última vez que estuve más de una semana sin trabajar. Como 10000x10000 sin trabajar. Creo que desde que empecé a trabajar no he dejado de hacerlo. Esta frase es horrible y me entristece. La inercia es mi peor enemiga. Creo que de esta solo se sale a base de hostias. No me refiero a rutina, que bueno, está bien hasta cierto punto, por eso de los horarios, algo de estructura mental y tal. Me refiero a hacer cosas antes de pensar si quieres hacerlas. Estar en un sitio, empantanada hasta las cejas, en una conversación sobre festivales y que si mainstream que si no mainstream, y darte cuenta de que no te apetece una mierda estar ahí. Sin vacaciones es imposible darte cuenta de si estás en la inercia o no lo estás. Porque te bañas en ella. Te rodea por todas partes. La inercia eres tú y hace seis años que no te paras a pensar qué te apetece hacer porque todo lo que has hecho hasta ahora ha sido atravesado por el trabajo. Hablaremos otro día de ser autónoma. De momento, este verano vacaciones. Voy a encerrar el móvil en un cajón y a cogerme un tlfn de teclas para llamar a mis amigas desde la playa y hablarles del libro que me estoy leyendo. Voy a escribir cuentos porque se me olvidará lo que es un artículo. Voy a comer helado todos los días.
Llego ya a mi destino. Luego os cuento que creo que va a ser una mañana muy bonita.
19:06 Acabo de salir del CAR. He ido a una de las comidas comunitarias que estoy estudiando para mi TFM. Después de siete horas junto a las chicas de Paisanaje solo puedo decir que quiero okupar una casa, cuidar un jardín, cocinar todos los días para gente y sonreír todo el rato. Hay espacios que moldean a la gente y puede que esta casa con patio e higuera ponga a las personas de buen humor para siempre. También pasa que las personas espectaculares tienden puentes y contagian. Y al principio te molesta un poco esa sonrisa que parece innata a su cara y luego te enfada porque no entiendes cómo alguien puede estar tan contenta todo el rato cuando tú has necesitado ir dos veces al baño para descomprimir un poco la tensión que tienes en el cuerpo. Pero si pasas el tiempo suficiente a su lado se te empieza a pegar esa cara de dibujo animado y de repente se te sueltan unos hilos por dentro y pareces estúpida pero estás feliz y estás bailando danzas tántricas a su lado. No ha pasado nada de esto pero creo que si hubiese estado un par de horas más en ese patio junto a Rocío y Amelie podría haber terminado bailando danzas tántricas. O no. No sé si alguna vez me podré librar de este estado de hiperconciencia y cinismo que me acompaña.
Hemos puesto una mesa para 35 personas y hemos bebido el vino que elaboran ellas. Hemos comido gazpacho de remolacha y ensalada de garbanzos. Luego cerezas. Luego, tarta tres leches. Y hemos tomado café y hablado mucho como si ya fuésemos todas amigas. Me gusta mucho la gente que te hace sentir así.
Antes de llegar he pasado por una pastelería que tenía muy buena pinta y he encontrado una Joya. Se llama Panadería Nacional el Obrador. Tenían muchísima bollería y panadería latinoamericana. Tanta variedad que me he abrumado eligiendo que llevar para el café. He terminado cogiendo unas berlinas rellenas de dulce de leche que estaban de locos. La tarta tres leches que han traído después de comer también era del mismo obrador y creo que es la mejor tres leches que he probado nunca.
En mis notas del móvil del viernes también están:
Mi código del verano joven.
Una idea para desarrollar en mi TFM. “Es obligatorio reformular la cocina de forma en la que se comprenda su pasada construcción como espacio de violencia y opresión. Ej: CC Keras Buti”.
Varias estrofas de una posible canción.
Ideas platos: pollo a la cacciatora, pad kra pao, carpaccio de higos congelados y crudo de vieira
Lista materiales taller observatorio: retales y servilletas, cajas galletas, elementos costura, tijeras, pintura textil
Con esto, os mando un beso de domingo y espero que paséis la tarde en el sofá o en la piscina o con un buen libro o cocinando o durmiendo. Yo espero hacer esta última. Os quieroooo nenas gracias por leerme un día más c:
Clau c:






"No sé si alguna vez me podré librar de este estado de hiperconciencia y cinismo que me acompaña". Estaría bien poder librarnos, al menos a ratos. También voy a hacer Pollo a la cacciatora
Que lectura tan reconfortante!! 🍉😊 Aprovecho para consultarte, si no es molestia, si podrías compartirme alguna de tus referencias para el TFM ya que es un tema que me interesa (académicamente hablando) y estoy segura de que tienes material interesante 🌷