#5 carta
autopercepción digital
Buenos días, amigas,
En dos semanas cumpliré veintisiete años y todavía no tengo muy claro cuál va a ser el talante con el que me enfrentaré a la transición. ¿Acaso puedo decidirlo? Estaría bien. Elegir el humor con el que te levantas por la mañana. Sobre todo cuando cumples veintisiete años. Decir, hoy voy a ser la persona más jovial de la tierra. O al revés. Comportarme como una gilipollas integral y estar a gusto con ello. Sabes que mañana puedes despertarte de buen humor otra vez, pero hoy quieres sembrar el mal. Ir de morros todo el día. No reír gracias que no tienen ninguna gracia. No poner la mesa. Llevarle la contraria a tu compañero de trabajo que siempre cree que tiene la razón. Estar de mala hostia se parece un poco a dejar de ser una tía y creo que voy a empezar a tomármelo más en serio.
Porque eso es lo que suelen tener las decisiones, que estás a gusto con ellas. Yo, por lo menos, intento que sea así, porque cuando no lo es, enseguida lo noto en el cuerpo. Puedes creer que has tomado la decisión correcta, pero al irte a dormir, los escarabajos de la conciencia empiezan a hacer su trabajo. Y no sé cómo irán los vuestros, pero los míos funcionan como el primer día. Diré que no me quejo. Estoy conforme con mi propia integridad. Y eso, que la tengo doble.
Después de tanto tiempo en redes sociales ocurre una cosa rara. Van casi nueve años existiendo en formato digital, lo que quiere decir, siendo una persona en el mundo virtual que soy yo, pero no del todo. Sin desmontar el mito —porque, amigas, yo trabajo gracias a él— voy a intentar explicarme. Casi sin intención he ido conformando poco a poco, post a post, una imagen construida. Y esta, como en la vida misma, no responde solo a una autopercepción, sino que conversa constantemente con la mirada ajena y sus expectativas. No puedo olvidar que otrxs me miran. Ni la imagen que tienen de mí. Esas expectativas me conforman, dialogan con las mías, se hacen propias. Tiene un lado algo perverso. Me he especializado en un arte de la transformación que no sé hasta qué punto venía de serie. Igual sí lo sé, pero de la vida misma hablaremos en otro momento. La diferencia principal entre un mundo y el otro es que en el de carne y hueso te dirán que da igual lo que los demás piensen de ti, en el otro, no existo si no me miran.
Vuelvo con la conciencia. En diálogo constante con mis valores y mucha lectura, es la que toma las decisiones importantes. ¿Subo o no subo esto? ¿Hago esta colaboración? ¿Comparto este problema? Decisiones de vida o muerte que cambiarán el curso de la civilización. Y que definen quién es soulinthekitchen. Ahora en serio. Esto puede ser útil para cualquier persona arrancando un proyecto personal. Las decisiones que tomas hablan de quién eres (recuerda que te irás a dormir con ellas y solo tú respondes a tus propios escarabajos), pero también de la imagen que has construido (y que marca el tipo de proyectos que coges, las cosas que pones en marcha) y de la idea que otrxs ya tienen de esta (que eso encaje es la clave de su supervivencia).
Según mi psicóloga, tengo que separar obra de artista. Pero como con Picasso, yo no creo que pueda ser así del todo. Esto me ha llevado a lugares un poco oscuros. He mandado a mi novio a comprar kebab y me he quedado en una esquina esperando. He entrado a un KFC con capucha. He hecho la compra con la hipervigilancia de una gacela rodeada de felinos no fuera alguien a verme (a quién) con un paquete de galletas príncipe en la cinta transportadora. Ya no hago estas cosas. Por lo menos no bajo el juicio de 250.000 personas sobre mis espaldas. Solo bajo el mío propio, al que es más fácil convencer de que puede comerse ese kebab sin culpa.
No hay claudia sin su reflejo digital. Me guste más o menos. Creo que el punto de equilibrio entre el disfrute personal y el no volverme loca está en un diálogo amable entre las partes. Al final no he escrito nada sobre cumplir veintisiete. Lo haré pronto porque los veintisiete son los años de las estrellas de rock y puede que se esté desplegando una tercera claudia a la que le gustan las tachuelas.
Gracias por leerme. Os mando todos los abrazos.
Con mucho cari, Clau
Por daros algo más que puro parloteo subjetivo, aquí cositas chulas de los últimos días:
✮ Estas canciones de María Blaya que ahora es BLAYA y que escucho todo el rato
♠︎ Anoche vimos una película iraní y me alegré mucho de que lo hiciéramos. Ver cosas de otros sitios es muy importante si quieres deshacerte del fukin marco yanki en el que se mueve tu pensamiento. La peli se llama Un Simple Accidente y es divertida, trágica, entretenida y a la vez sencilla.
⟢ Idea: “La memoria popular, en la medida en que depende de las personas, es una memoria corta, sin los recursos para alcanzar la profundidad histórica que logra el patrimonio reunido por los intelectuales en la universidad.” Canclini.
❁ Aquí podéis consultar un libro de cocina medieval. La cosa de este tipo de libros es que eran guías para cocineros de casas nobles, de ahí la falta de detalle en las explicaciones, la forma en la que se dan por supuestos aspectos básicos de cocina. Más que para preparar nada en casa, me parece una forma muy entretenida de leer historia.
Y con esto, nos leemos pronto.





Eres joven, ve a por todas, diviértete con lo que haces y ponle tu personalidad, lo que te hace única. El éxito es secundario.
Ay Clau, es que taaan imposible hacerlo perfecto… ya sólo por esos escarabajos que dices, que somos nosotras mismas contra y favor de nosotras mismas. Aquí me acuerdo de lo que dice mi padre ‘todo en su justa medida’ y de Pau Donés con ‘la pureza está en la mezcla’ :)